Nuestra historia

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Aborígenes Australianos
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Australia
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El sueño de los aborígenes sobre un continente eterno
Se cree que los aborígenes australianos llegaron a estas tierras en barco, desde el sudeste asiático durante la última glaciación, hace al menos 50 000 años. En la época del descubrimiento y colonización europea, un millón de aborígenes vivían en el continente y eran cazadores y recolectores.  Se distribuían en 300 clanes, hablaban 250 idiomas y 700 dialectos. Cada clan tenía una conexión espiritual con un territorio específico, pero también viajaban para comerciar, buscar agua, frutas y verduras de temporada además de realizar reuniones rituales y celebraciones totémicas.  

A pesar de la diversidad de sus territorios de origen, que iban desde los desiertos del outback, las selvas tropicales hasta las montañas cubiertas de nieve, los aborígenes compartían la creencia en el reino eterno y mágico del «Tiempo del Sueño» de los aborígenes. Según los mitos aborígenes, los espíritus ancestrales totémicos crearon todos los aspectos de la vida durante la creación del mundo. Estos espíritus ancestrales siguen conectados a los fenómenos naturales, así como al pasado, presente y futuro a través de cada aspecto de la cultura aborigen

Invasión de Gran Bretaña y llegada de sus presidiarios
Diversos exploradores europeos navegaron por la costa de Australia, conocida en aquella época como Nueva Holanda, en el siglo XVII. Sin embargo, no fue hasta 1770 que el capitán James Cook desembarcó en la costa este y reclamó el territorio como británico. El nuevo puesto se utilizó como colonia penitenciaria y, el 26 de enero de 1788, la primera flota de once navíos que transportaba 1500 personas, la mitad presidiarios, llegó al puerto de Sídney. Hasta que el transporte de presos finalizó en 1868, 160 000 hombres y mujeres llegaron a Australia como presidiarios. 

Mientras que los colonos libres comenzaban a asentarse a principios de 1790, la vida era muy dura para los convictos. Los hombres superaban en número a las mujeres (cinco hombres por cada mujer) y éstas vivían bajo la constante amenaza de la explotación sexual. Los reincidentes recibían brutales azotes y podían morir en la horca por delitos tan insignificantes como el robo. Los aborígenes, desplazados por el nuevo asentamiento, sufrieron aún más. La confiscación de las tierras, los problemas de salud y las enfermedades mortales afectaron a sus prácticas y estilos de vida tradicionales.  

La expropiación del continente
En la década de 1820, muchos soldados, oficiales y presidarios emancipados habían convertido las tierras que recibieron del gobierno en prósperas granjas. Las noticias que llegaban de Australia, que hablaban de tierras a buen precio y numerosas oportunidades de trabajo, estaban atrayendo a cada vez más barcos cargados de emigrantes aventureros procedentes de Gran Bretaña. Los colonos comenzaban a adentrarse en los territorios aborígenes, a menudo pistola en mano, en busca de pasturas y agua para su ganado. 

En 1825, un grupo de soldados y presidarios se asentaron en el territorio de la tribu Yuggera, cerca de la actual ciudad de Brisbane. Perth fue colonizada por caballeros ingleses en 1829, y en 1835 un colono ilegal zarpó de la bahía de Puerto Phillip y eligió la ubicación para la ciudad de Melbourne. Al mismo tiempo, una compañía privada británica, orgullosa de no tener vínculo alguno con los presidarios, colonizó Adelaida en Australia Meridional. 

La fiebre del oro atrae riqueza, emigrantes y rebeliones
El oro se descubrió en Nueva Gales del Sur y en la zona central de Victoria en 1851, lo que atrajo a miles de hombres jóvenes y algunas jóvenes mujeres aventureras de las colonias. Se unieron a barcos cargados de buscadores de oro procedentes de China y a un carnaval caótico de artistas, dueños de pubs, vendedores ilegales de bebidas alcohólicas, prostitutas y farsantes de todos los rincones del mundo. En Victoria, los intentos del gobernador británico por imponer el orden (con licencias de pago mensual e ineptos oficiales supervisores) desembocaron en la sangrienta lucha contra la autoridad de Eureka Stockade en 1854. A pesar de la violencia en los yacimientos de oro, las riquezas obtenidas de este metal precioso y la lana propiciaron grandes inversiones en Melbourne y Sídney que, durante la década de 1880, se convirtieron en ciudades modernas y elegantes. 

Australia se convierte en una nación
Los seis estados de Australia se convirtieron en una nación regida por una única constitución el 1 de enero de 1901. Una de las primeras leyes del nuevo parlamento nacional fue aprobar una legislación, conocida posteriormente como la Política de la Australia blanca, que restringía la migración a personas de origen principalmente europeo. Esta política dejo de tener validez progresivamente tras la Segunda Guerra Mundial y, en la actualidad, Australia es el hogar de personas procedentes de más de doscientos países. 

Los australianos van a la guerra
La Primera Guerra Mundial tuvo un efecto devastador en Australia. Australia contaba con menos de tres millones de hombres en 1914, sin embargo casi 400 000 se registraron como voluntarios para luchar en la guerra. Se estima que murieron unos 60 000 y decenas de miles resultaron heridos.  Como reacción a este doloroso periodo, la década de los años veinte del siglo pasado fue un torbellino de nuevos automóviles, películas y jazz, procedentes de los EE. UU. y un auténtico fervor por el Imperio Británico.  Cuando se produjo la Gran Depresión de 1929, las divisiones sociales y económicas se incrementaron y numerosas instituciones financieras australianas fracasaron. El deporte era la distracción nacional y héroes deportivos, como el caballo de carreras Phar Lap y el jugador de críquet, Donald Bradman, alcanzaron un estatus que casi rozaba lo mítico. 

Durante la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas armadas australianas contribuyeron en gran parte en la victoria de los Aliados en Europa, Asia y el Pacífico. La generación que luchó en la guerra y sobrevivió, regresó con un gran orgullo por Australia y su valiosa actuación. 

Nuevos australianos llegan en un momento de boom después de la guerra
Cuando la guerra terminó en 1945, cientos de miles de emigrantes de toda Europa y Oriente Medio llegaron a Australia en busca de un empleo en el sector manufacturero, que se encontraba en plena expansión. Muchas de las mujeres que trabajaron en las fábricas, mientras los hombres luchaban en la guerra, continuaron con su trabajo durante los tiempos de paz.

La economía de Australia creció en la década de los años cincuenta, con importantes proyectos para el país, como por ejemplo el Proyecto hidroeléctrico de las Montañas Nevadas, cerca de Canberra. La demanda internacional aumentó en lo que respecta a las principales exportaciones de Australia: metales, lanas, carnes y trigo. La Australia suburbana también prosperó. La tasa de propiedad de vivienda aumentó de forma significativa, desde apenas un 40% en 1947 a más del 70% en la década de los sesenta.

Australia abre su mente
Al igual que otros países, Australia se sumergió en la atmósfera revolucionaria de la década de los sesenta.  La nueva diversidad étnica de Australia, su mayor independencia con respecto a Gran Bretaña y la resistencia popular contra la Guerra de Vietnam contribuyeron a fraguar una atmósfera de cambios políticos, económicos y sociales. En 1967, los australianos votaron a favor de un referéndum nacional para permitir que el gobierno federal creara leyes para los australianos aborígenes e incluirlos en futuros censos. El resultado fue la culminación de una importante campaña de reforma para australianos aborígenes y blancos. 

En 1972, el Partido Laborista australiano, bajo el liderazgo idealista del abogado Gough Whitlam, obtuvo la victoria en las elecciones generales, lo que supuso el punto y final de la dominación posguerra de la coalición del Partido Liberal y el Partido Nacional.  Durante los tres años siguientes, su nuevo gobierno acabó con el servicio militar obligatorio, anuló las tasas de la universidad y estableció un sistema sanitario universal y gratuito. Abandonó la política de la Australia blanca, adoptó el multiculturalismo e introdujo el divorcio amistoso y salarios equiparados para las mujeres. Sin embargo, en 1975, la inflación y los escándalos provocaron que el Gobernador general fuera destituido. En las siguientes elecciones generales, el Partido Laborista sufrió una gran derrota y la coalición Liberal/Nacional gobernó hasta 1983. 

Desde la década de los setenta
Entre 1983 y 1996, los gobiernos laboristas de Hawke y Keating llevaron a cabo una serie de reformas económicas, como la desregulación del sistema bancario y el lanzamiento del dólar australiano. En 1996, un Gobierno de la coalición, encabezado por John Howard, ganó las elecciones generales y fue reelegido en 1998, 2001 y 2004. El Gobierno de coalición Liberal y Nacional aprobó varias reformas, entre las que se incluyen, cambios en la fijación de impuestos y en los sistemas de relaciones industriales. En 2007, el Partido Laborista, encabezado por Kevin Rudd, fue elegido con una agenda para reformar el sistema de relaciones industriales de Australia, las políticas sobre el cambio climático y los sectores de la sanidad y la educación.