Esta elegante ciudad es famosa por la arquitectura colonial en piedra, los enormes parques, los animados festivales y la increíble sensación de espacio. Haga una visita a los museos y bibliotecas de North Terrace, coma en alguna de sus calles repletas de restaurantes o prepare una merienda al aire libre en el jardín que ocupa casi la mitad de la ciudad. Recorra el Jardín Botánico en bicicleta o en bote, entre los rosedales de Rymill Park. Nade entre delfines o aprenda a navegar en Glenelg; pesque desde el paseo marítimo en Henley. A un paso del centro de la ciudad, encontrará las pintorescas Adelaide Hills y las bodegas del valle de Barossa, de fama mundial.
Cinco formas de sumergirse en Adelaida:
Pruebe todas las sugerencias, desde la cocina de fusión asiática hasta la cocina argentina, en los exóticos y animados restaurantes del Barrio Chino. Déjese contagiar por el vivo espíritu de las terracitas de la calle de Rundle Street, en el East End de Adelaida, o dese un homenaje en alguno de los elegantes bares y restaurantes de moda de la ciudad. Contemple una puesta de sol en la playa, mientras come en los barrios periféricos costeros de Glenelg y Henley Beach, o disfrute tranquilamente de un vino en el National Wine Centre. Si es usted es amante de los alimentos frescos, los mercados centrales de Adelaida ofrecen productos de primera, producidos por los agricultores de todo el estado.
Rymill Park, Adelaide, SA
Alquile patines o bicicletas en Elder Park, o un bote para navegar entre los tradicionales rosedales de Rymill Park. Disfrute de un picnic en el Jardín Botánico, tan querido por los habitantes de Adelaida, o vaya de las colinas a la costa en bicicleta dentro del Parque Lineal del Río Torrens. Para encontrar la tranquilidad con mayúsculas, diríjase al jardín japonés, un verdadero oasis en Adelaida-Himjei. Los veintinueve parques de Adelaida ocupan prácticamente la mitad de la ciudad y ofrecen rutas de senderismo, espacios tranquilos y terrenos para practicar todo tipo de deportes, desde el fútbol hasta el tiro al blanco.

Nade entre delfines o aprenda a navegar en Glenelg, un lugar lleno de cafés, restaurantes al aire libre y espectáculos veraniegos. En los alrededores de la costa de Henley, podrá pescar desde el paseo marítimo o hacer una gira gastronómica por las tiendas de productos alimenticios y por los restaurantes étnicos. Dé una vuelta por los museos, los mercados y el histórico puerto de Port Adelaide, el corazón marítimo de la ciudad. Admire los edificios que conforman el patrimonio de la ciudad y los coloridos puestos estivales del familiar Semaphore. Si sigue adelante por la espectacular península de Le Fevre, podrá bañarse en playas protegidas y pasear por uno de los pocos paseos marítimos que forman parte del patrimonio del Estado, en Largs Bay.
Museo de Australia Meridional
Haga una excursión cultural al Jardín Botánico de Adelaida, escoltado por sus guardianes tradicionales, los kaurna (se pronuncia Gar-na). Le contarán cómo se han utilizado durante miles de años las plantas autóctonas como alimento, refugio y medicamento. Sorpréndase al ver la mayor colección del mundo de antigüedades aborígenes en la Galería de Culturas Aborígenes del Museo de Australia Meridional y visite Tandanya, el Instituto Nacional de Cultura Aborigen. Adelaida también cuenta con un soberbio legado europeo que podrá reconocer, en los museos y bibliotecas de North Terrace, en el Ayuntamiento de Adelaida y en Port Adelaide, la primera zona del Estado que fue declarada parte del patrimonio.

Vaya en automóvil hasta Adelaide Hills, cuyos pintorescos paisajes rurales y encantadores pueblos inspiraron a muchas generaciones de artistas. Opte por alojarse en un chalet de estilo bávaro y mézclese con los lugareños en las panaderías, las tiendas de artesanías y las galerías de Hahndorf, el pueblo de origen alemán más antiguo que se conserva en Australia. Visite The Cedars, el que fue el refinado hogar y estudio del famoso paisajista Sir Hans Heysen. A continuación, recorra los mercados de Lobethal, una ciudad de ensueño que da la bienvenida a la Navidad con metros y metros de luces de colores.