Vaya pedaleando hasta el paraíso de las Montañas Azules

Vaya pedaleando hasta el paraíso de las Montañas Azules

Nada combate más la descarga de adrenalina que una carrera en bicicleta a toda velocidad por los acantilados, los cañones profundos y los matorrales nativos e inmaculados de las Montañas Azules.
Nada combate más la descarga de adrenalina que una carrera en bicicleta a toda velocidad por los acantilados, los cañones profundos y los matorrales nativos e inmaculados de las Montañas Azules.

El área de las Grandes Montañas Azules, Patrimonio de la Humanidad, cubre más un millón de hectáreas. La región está tan densamente forestada que el árbol más viejo del mundo, el pino Wollemi o Wollemia, creció aquí, sin ser detectado, en un valle remoto, hasta 1994.

De modo que no sorprende que el área cuente con senderos con todo tipo de pendientes y distancias. Aquí hay miles de kilómetros de cortafuegos forestales que atraviesan las colinas escarpadas que descienden hacia los valles en la zona más baja. Sienta en el rostro el aire fresco de la selva al pasar por las cascadas, las panorámicas impresionantes, los barrancos cubiertos de helechos y las flores magníficas. Esta es una estimulante aventura al aire libre.

Puede comprobar su estado físico al recorrer los 120 km empinados que van desde Glenbrook hasta las cataratas Wentworth, o pasear cuesta abajo por el recorrido de 55 km que va desde las cataratas Wentworth hasta Glenbrook. Recorra la ladera sur de las montañas, denominadas el Laberinto Azul por los primeros excursionistas confundidos por el laberinto de cimas de alturas similares.

Disfrute de la vista del valle Jamison o siga el recorrido del explorador George Caley en un paseo de cinco horas por la carretera Mount Banks. Empápese de las vistas panorámicas desde el Mount Banks cubierto de basalto y mire absorto la garganta del río Grose. A diferencia de Caley, que abandonó el cruce de las Montañas Azules cuando vio el denso valle Grose, no volverá a Sídney desilusionado.

Vaya por las carreteras pavimentadas en una excursión de 10 km hacia Blackheath y pase por Govets Leap, el mirador Evans, la roca Pulpit y Perrys Lookdown. En el Sendero de Murphy, ubicado entre las cataratas Wentworth y Woodford, puede detenerse a nadar en el área de Ingar y tomar una merienda al aire libre. Necesitará la pausa, dado que este paseo de tres o cuatro horas incluye algunos tramos cortos con subidas empinadas.

Viaje a través del monte y del bosque de Kings Tableland en un largo paseo de un día, desde las cataratas Wentworth hasta el mirador McMahons. Desde aquí puede mirar hacia abajo y ver el lago Burragorang, que provee la mayor parte del agua de Sídney.

Vaya desde Hanging Rock hasta Blackheath, y atraviese  por el agua, casi como en las vistas panorámicas de las postales. Haga el viaje de ida y vuelta de 30 km desde el Monte Victoria por las rutas históricas. O pasee entre dos y tres horas por el acantilado Katoomba, que pasa por las famosas Tres Hermanas. El paisaje desde la cima  del acantilado es tan espectaculares que tendrá problemas para concentrar la mirada en la carretera.

Si ama las carreras de bicicletas, únase a los cientos de ciclistas de la clásica carrera de 25 km, desde Careflight Woodford hasta Glenbrook, que se realiza a fines de junio o a principios de julio. Hágalo con el objeto de llegar a la meta o solo por beneficencia, junto a los ciclistas con vestimentas raras.

Tanto si anhela belleza como aventuras, no puede dejar de lado los senderos de ciclismo de las Montañas Azules.

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