La atracción de las playas de Sídney

La atracción de las playas de Sídney

Descubra alguna de las setenta playas de Sídney desde las bahías apartadas hasta las famosas franjas de arena.
Las playas de Sídney le harán señas antes de que aterrice en Botany. Quizá las pueda ver desde el avión; forman una larga cadena dorada dividida a ambos lados del puerto y rodeada por los verdes arbustos y por el mar. El vídeo de bienvenida del avión podrá empezar con las famosas imágenes de la playa Bondi. Si es un ávido surfista, un  amante del sol o si simplemente le gusta el mar, estará ansioso por subirse a las olas, sentir el aire salado o estar acurrucado dulcemente en la arena.

De modo que no sorprende que lo atraigan. Sídney tiene más de setenta  playas, desde las bahías apartadas protegidas por los arbustos y el parque nacional, hasta las franjas de arena, famosas en el mundo. Y lo que es más, todas son fácilmente accesibles desde el centro portuario de Sídney.

Si quiere comenzar con la más representativa, súbase al autobús hacia Bondi Beach, donde se reúnen surfistas, hippies, familias y turistas australianos e internacionales. Vaya a nadar o a correr por los kilómetros de arena dorada y haga frente a las rompientes en una escuela de surf. Observe a los hombres y mujeres hermosos que caminan por los paseos o beba un cóctel al atardecer sobre las pozas Icebergs.

Puede agregar olas rompientes y una fina bruma de salitre a la vista del agua en el paseo serpenteante de Bondi a Bronte. Estos acantilados de piedra de arena cincelados se convierten en el telón de fondo de la exposición de esculturas a la orilla del mar que se realiza a fines de octubre. Camine hacia Tamarama (apodado Glamarama por los lugareños, por los cuerpos hermosos de sus visitantes) y la Bronte, ideal para familias. Más allá, siguiendo por la costa, encontrará los paraísos del buceo de Clovelly, y la Bahía de Gordon, que luce como el Mediterráneo;  la calmada Coogee, frecuentada por los mochileros y Maroubra, con sus inmensas olas.

Complete su excursión por las playas del este de Sídney con un viaje a la bahía Watsons, el pueblo pesquero más antiguo de Australia, en la entrada sur del puerto de Sídney. La  vista de la espectacular carretera rodeada de acantilados vale la pena por sí sola. Coma pescado y papas fritas en el restaurante de mariscos más famoso de Sídney, visite el mar de Tasmania en una caminata por los faros y The Gap, y nade en las caletas pequeñas y apartadas.

Cuando ya esté listo para dirigirse al norte del puerto, súbase al trasbordador o al Jetcat rumbo a  Manly y vea por qué es el lado favorito de Sídney. Pasee a través de los matorrales nativos en el paseo de Manly hacia Spit Bridge, y camine o recorra en bicicleta hasta Fairy Bower. Nade en las playas de surf del océano o en el apacible puerto interno. Practique snorkel en la pequeña playa Shelly y observe los coloridos loros arcoíris que colman los pinos de Norfolk en el ocaso. Manly también cuenta con grandes tiendas y una variedad de posibilidades para salir a comer que lleva a los amantes de la buena cocina a una excursión por el mundo.

Desde Manly, los autobuses locales van a las playas al norte de Curl Curl, Dee Why, Narrabeen, Mona Vale, Newport y Avalon, todas famosas por su estilo de vida informal y por  el surf. Finalmente, se llega a Palm Beach, una franja de arena extensa y hermosa que linda con un campo de golf, exuberantes matorrales autóctonos y dunas.

Muchas playas bordean las aguas del puerto, pero la más popular de todas es la magnífica Balmoral. Salpicada de cafés y un par de finos restaurantes, Balmoral es un escenográfico suburbio de última moda de la costa norte, con una bandada residente de cacatúas con la cresta color amarillo fuerte.

Si se cansó de las arrolladoras olas, las piscinas de agua salada de Sídney y los recintos con redes son alternativas tranquilas. Son perfectas para que las familias con niños pequeños se diviertan, naden o solo hagan la plancha y miren al cielo. Algunas estarán bañadas por las olas del océano, algunas abrazarán el puerto y otras tendrán vista a la millonaria ciudad.

Ahora sabe por qué las playas de Sídney son tan seductoras como para no poder resistirse a ellas.

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