Prison Break en Puerto Arthur

Penitenciaría, yacimiento histórico de Port Arthur, Port Arthur, Tasmania. © Tourism Tasmania y PASHMA

Prison Break en Puerto Arthur

Sumérjase en la fascinante historia de la “prisión de donde no se puede escapar” de Tasmania.
Si Prison Break tuviera lugar a mediados del siglo XIX, seguramente el sitio histórico de Puerto Arthur de Tasmania, Australia, en la Península de Tasmania, habría sido su ubicación. Separada de Tasmania por una angosta franja de tierra rodeada por aguas infestadas de tiburones, Puerto Arthur fue promocionado como la “prisión de donde no se puede escapar”. Pero a diferencia de la cámara de vigilancia de hoy en día, los guardias y los sabuesos medio hambrientos custodiaban la única salida.

Dé un paseo por los jardines Victorianos, y le será difícil imaginarse que esto fue alguna vez una prisión vilipendiada que albergó a 1.100 convictos en su época más álgida. Puerto Arthur nació en 1830 como una pequeña estación maderera, y desde 1833 hasta la década de 1850 algunos de los criminales más peligrosos vinieron a trabajar aquí. En la actualidad puede observar los objetos artesanales que aprendieron a fabricar en la cárcel, en una visita guiada de cuarenta minutos a los distintos edificios, ruinas y casas restauradas del sitio.

Siga el Sendero Convict Water Supply Trail, pase los reservorios, los acueductos, los molinos y las ruedas de agua que quedaron de los molinos de harina construidos en 1843. Explore los dormitorios, el comedor, la biblioteca y la capilla católica de lo que se convirtió en penitenciaria en 1857. Imagine los astilleros salobres del puerto que empleaban a más de 70 convictos en su tiempo más álgido. Camine por las guardias, la cocina, la sala de horneado, la lavandería y la morgue del hospital construido en 1841 y 1842. Vea la Prisión separada de 80 celdas, donde se colocaba a los prisioneros encapuchados y totalmente aislados. Comenzó en 1848, simbolizó lo que fue considerado como un método nuevo, un enfoque más atenuado de encarcelamiento, donde los castigos psicológicos reemplazaron a los azotes. En realidad, Puerto Arthur era tan brutal como el resto de centros penitenciarios y muchos de los convictos sufrieron enfermedades mentales como consecuencia del aislamiento. En 1864, se construyó un asilo para albergarlos.

Ahora entenderá por qué muchos intentaron escaparse. En 1842 el salteador de caminos convicto Martín Cash y dos amigos escaparon a nado por las aguas infestadas de tiburones, con un hato de ropa sobre la cabeza. Cash contó la historia en su muy vendida autografía de 1870 The Adventures of Martin Cash. George "Billy” Hunt, quien trató de escaparse por el Neck disfrazado con cuero de canguro, no tuvo tanto éxito. Los guardias hambrientos le dispararon, con la esperanza de tener carne para la cena. Y ahí fue cuando Hunt tiró su disfraz y se rindió. Recibió 150 latigazos.

Para muchos, la única escapatoria era la muerte. Hoy puede navegar hasta Isle of the Dead, donde se enterró a cada uno de los prisioneros que murió en la prisión. Haga una excursión guiada y aprenda sobre los convictos, los soldados y los civiles que formaban parte del Puerto Arthur. Las 1.646 tumbas conmemoran sus vidas. O entérese de las apariciones misteriosas en una excursión fantasma a la luz de los faroles. Cuenta la leyenda que en las celdas hay gritos fantasmagóricos y mecedoras vacías que se mueven.

Vaya de paseo a la Prisión Point Puer Boys, la primera prisión de varones del Imperio Británico. Aproximadamente 3.000 varones entre los 9 y 16 años de edad fueron sometidos a la disciplina severa y al castigo duro de Puer. En la actualidad puede caminar entre los restos de los edificios que ellos construyeron, en un paisaje de arbustos que poco ha cambiado desde el siglo XIX.

Para la década de 1870, la cantidad de convictos había disminuido radicalmente y los que quedaban estaban demasiado mayores, enfermos o dementes como para poder utilizarlos como mano de obra. El último convicto fue embarcado en 1877 y al sitio se le dio el nombre de Carnarvon. Durante la década de 1880, la gente compró parcelas de tierras y forjó una nueva comunidad en torno al antiguo sitio. En 1895 y 1897, incendios devastadores arrasaron el área, destruyendo el interior de muchos de los viejos edificios. A pesar de esto, el municipio continuó creciendo y atrajo a muchos turistas fascinados por la historia de la zona.

En la actualidad, usted puede ser uno de ellos, caminando entre los recuerdos de una prisión de larga data donde la libertad era una posibilidad remota. Aunque manejando por la ruta Convict Trail y con los servicios de autobuses regulares entre Puerto Arthur y Hobart, usted sí tendrá muchas oportunidades de escaparse.

Más sugerencias